Matilda Södergran

Yo preferiría parirlo con la boca,
que fuese una muy prolongada autoexaminación.
Yo elegiría sacarlo con la boca.

Nada más.

Luego el grito al nacer,
el largo cordón umbilical.

Yo preferiría parirlo con la boca durante mucho tiempo, lentamente
a través de comisuras reventadas, porque no puedo abrir la boca tanto
con los huesos de él entre los dientes.

Luego él en el piso, la placenta pesada en la cavidad bucal,
la sangre del parto que dispersa mis sensaciones de sabores.

Desnudo con aliento a alcohol
y paredes rojas descoloridas.

Su madre ya no está aquí.

· · ·

Una tranquilidad color vino cierra el ojo.

Yo sangro sábanas y mostradores de charcutería.
Dejo chorreando dejo el cuerpo dejo

la membrana de carácter dorado falso.

Barro el piso con tinta negra.

Trampas.

· · ·

El llanto cuelga como una masa desgarrada
ESPACIODOBLEdesde las cúpulas

derrama tú el alivio
que es demasiado pesado para cargar.

Lo ves, los espasmos cadavéricos allá abajo,
ESPACIODOBLEya por última vez.

Porque siempre sabes que lo has visto ya
y que lo volverás a ver de nuevo.

Lo volverás a ver de nuevo.

· · ·

Aquella agua corre sobre nosotros. Color herrumbre.

Tú determinas la temperatura de mi cuerpo
plegando tus largos en la muñeca,
golpeando súbito como en películas violentas, pero esto no es violencia.

Esto es algo distinto.

La armadura restalla debajo de las suelas de los pies,
es absorbida en lo duro y dos veces te he dicho
carajo. No estaba enojada entonces.

Tampoco lo estoy ahora.

Usa el marco de mi espalda para tus obras conceptuales,
mete las puntillas de grafito golpeándolas con los puños 

sabes que tengo el lado carnoso para afuera.

Corre sobre nosotros, aquella agua. Sabor a semen.

· · ·

¿Fue porque maté a una mariposa?
No contestas.

Pero fue porque maté a una mariposa
y tu cuerpo y todo lo demás tan frágil.

Algo pasajero en las junturas del cuerpo,
pero nunca jamás.

Digo: –Tuvimos algo

y estiro la mano hacia adentro para sacar los restos.

Alguien vierte alcohol sobre mi cuerpo y me ve brillar.
Alguien vierte alcohol sobre mi cuerpo y me ve brillar.

Digo que es porque la carne de la mariposa era peluda
y tus manos y una lengua y una duda pero aún así
y me veo a mí misma brillar en el alcohol. Te veo

apagarte en la boca del tragafuegos.

· · ·

Ella yace distribuida en el hormiguero,
dejando que los bichos de seis patas entren en ella.

Hedor a orines y aliento de hormiga.

Se ha vestido cuidadosamente
para aparentar frescura, suavidad

y hay algo clínico y amargo
en los pliegues de sus labios.

Él la besó ayer.
Apuntó.

Los poemas son del primer libro de Matilda Södergran (1987), Hon drar ådrorna ur (‘Ella de sí saca las venas’), publicado en el 2008. Mis traducciones de algunos poemas de su tercer libro, Maror (‘Pesadillas’, 2012), fueron publicadas en Tierra adentro en septiembre del 2019.
El más reciente libro de Södergran, Överlevorna (‘Los restos’, 2018), fue apremiado con el prestigioso premio de poesía que otorga la Radio Sueca.

Foto · Theo Elias

Martina Moliis-Mellberg

esto es el océano.
aquí está. el más grande.
el más profundo.
el océano.

allí arriba, allí está en camino.
hacia el horizonte.
hacia el principio, el fin.
hacia las cavidades dentro de mí.
el movimiento es la finalidad. el movimiento es todo.
pero aquí abajo.
es
distinto.
pacífico.
respira. palpita.

···

nos hundimos
a un metro por segundo.
el reloj hace tic tac.
es tranquilizador, adormecedor.

pasamos por
cian
azur
cobalto.
azul grisáceo
gris
negro.
dejamos las capas externas atrás, la talud continental
los monstruos marinos y las plantas.

aquí vive
la oscuridad. es difícil de ver.
hay más luz cerrando los ojos.

···

seguimos el protocolo.
todo lo que
hemos
ensayado.

hacia abajo y luego hacia arriba
repites tú
hacia abajo y luego
hacia arriba.

hacia abajo
susurro yo.
hacia abajo.

···

en las fosas marinas todo es
transparente.
el pulpo
la medusa
un barco naufragado. el cuerpo.

aquí vive el deseo.
aquí vive el temor.

el abismo, lo que no existe.

···

no poder respirar, desaparecer
ser comido.
morir, seguir con vida.

tú tienes miedo de eso. todo.
yo lo veo.
yo mantengo la serenidad.
tomo tu mano.
susurro
siente la seguridad de las paredes gruesas,
tan junto a ti que puedas estirar los brazos
y alcanzarlas en todas las direcciones.
siente la seguridad en mí.

pero tú sigues
te quejas,
extrañas el horizonte.
quieres ver la soledad,
no solo sentirla.

o

la diferencia
entre
el terror
vertical
y
el horizontal.

···

Fragmento del poema ‘Océano Pacífico’ de Profundidades, número 1 de Colección Öland de filodecaballos editores, septiembre del 2019.

Colección Öland de filodecaballos editores

En septiembre de 2019, filodecaballos editores de Ciudad de México lanza Colección Öland con traducciones mías de poetas suecos. La edición consiste de 100 ejemplares enumerados y hechos a mano.

El primer título es Profundidades de Martina Moliis-Mellberg, una breve antología que reúne un poema de los dos libros publicados por Martina, el debut A (2015/2017) y el más reciente, 7 (2017). Los siguientes dos títulos son Detrás del árbol espaldas de Iman Mohammed (Bakom trädet ryggar, 2018) y N de Burcu Sahin, este último reúne dos poemas del libro ‘Bordados’ (Broderier, 2018).